Una comunidad de vecinos está expuesta a que ocurran siniestros de mayor o menor calibre. Desde una simple fuga o una gotera que afecte a un vecino hasta siniestros más desagradables como robos o incendios que afecten a gran parte del edificio. Son problemas difíciles de solucionar, sobre todo si desconocemos las leyes, la normativa o no tenemos muy claro cuál es el seguro que cubre los daños en el edificio, tanto para particulares como para la comunidad en general. En estos casos, lo mejor es ser precavido y tenerlo todo bajo control.
Cuando se produce un siniestro en la comunidad, será el presidente de la misma quien tenga que avisar a la compañía aseguradora. Normalmente suelen dar un plazo de hasta siete días desde que se produce el siniestro para realizar la notificación. Los vecinos deberán recabar toda la información sobre los destrozos o las viviendas que se han visto afectadas y tener a mano toda la documentación que requiera la compañía de seguros.
Una buena manera de lidiar con estas incidencias es contratar los servicios de un administrador de fincas. Si se produce un siniestro, serán ellos los encargados de gestionarlo todo, evitando a los propietarios trámites tediosos y mejorando la gestión del presidente de la comunidad al acelerar los procesos.
El administrador de fincas es el organismo que se encarga de avisar a la empresa aseguradora. Son ellos los que mediarán con ellos para acelerar los trámites y realizarán un seguimiento exhaustivo del caso para que la compañía aseguradora responda de la manera más rápida y eficaz. Además, controlarán la duración de la reparación y los costos para que la comunidad reciba el mejor servicio sin que ninguno de los habitantes del edificio tenga que preocuparse de supervisar los trabajos de la compañía aseguradora.
